
No pudo ser tampoco en el estreno en Chapín. El Xerez cayó cero a uno ante un Athletic de Bilbao que enseñó a los de Ziganda de qué va esto de la Primera División. Y es que el Xerez, a pesar de dominar el balón en los primeros minutos y de disponer de una grandísima ocasión de Bergantiños a los cuatro minutos, se fue apagando con el paso de los minutos, primero tras el mazazo producido por el tanto en propia puerta de Prieto y, después, en la segunda parte, tras el cambio de Abel. En los últimos minutos el Xerez apretó y puso contra las cuerdas a los leones, pero la expulsión de Mendoza, y la buena defensa de los de Caparrós impidieron que el marcador se moviera.
Tras el partido, podemos sacar varias conclusiones:
- El equipo está bien trabajado pero le falta calidad, lo que provoca que cueste Dios y ayuda crear ocasiones claras de gol.
- Falta un delantero que meta miedo a las defensas rivales. Bermejo, con este sistema, se encuentra muy solo arriba; estoy empezando a dudar de que Antoñito esté en condiciones para jugar en Primera y en cuanto a Maldonado, en los pocos minutos que ha jugado ha demostrado cositas, pero le falta aún entrenar una semana al completo con sus compañeros para terminarse de acoplar al sistema de Ziganda.
- Renan es un portero capaz de lo mejor y de lo peor. Si ante el Mallorca se comió el primer gol, ante el Athletic fue de los mejores del equipo.
- Las bandas funcionaron en los primeros minutos, pero se fueron apagando con el paso de los minutos. Momo se tiene que quitar los miedos y volver a ser el que era el año pasado y Francis no se atrevió a desbordar hasta el final del partido, cuando el Xerez jugó a la desesperada.
- Tener más la posesión de la pelota no siempre significa jugar mejor. El juego del Xerez fue en muchos momentos muy previsible y el Athletic no tuvo muchos problemas en defender el cero a uno.
- La sustitución de Abel provocó el bajón del equipo en la segunda parte. El Athletic se hizo con el control de la pelota y se sintió comodísimo hasta los últimos diez minutos.
- El Xerez no se puede permitir el lujo de acabar cada partido con 10 ó 9 jugadores. Bien es cierto que en la primera jornada las expulsiones fueron muy rigurosas, pero la roja a Mendoza ha sido justísima.
- El Xerez tiene que espabilar pronto y cogerle el tranquillo a la Primera División, porque si no, lo llevamos claro. Ser campeón de Segunda en esta categoría no quiere decir nada, como así se ha demostrado.
- Los árbitros siguen pitándonos como les da la gana, aunque ante el Athletic el arbitraje no fue decisivo en el resultado final.
En fin, seguro que se podrían sacar muchas más conclusiones, pero estas son las mías. Comentad las vuestras si os apetece.